pp. 408-423

I n v e s t i g a c i ó n


Los programas de evaluación
(estímulos al rendimiento académico) en la comunidad de investigadores.
Un estudio en la UNAM

Angel Díaz Barriga*


Resumen:

El impacto de los programas de evaluación, en particular de los investigadores a partir de la implantación del SNI, ha generado diversos estudios y análisis. Nuestra intención, en esta aproximación es presentar información que contribuya a profundizar el estudio en relación con el impacto que tienen estos programas en los procesos que atañen al trabajo de indagación y en la vida de las comunidades académicas. Para ello realizamos entrevistas a investigadores de institutos y centros de la unam, lo que nos permitió la oportunidad de acceder a una información variada y relevante, dado que en el subsistema de investigación de la Universidad se abordan prácticamente todas las áreas del conocimiento: científicas, humanísticas y sociales; a la vez, que el personal académico de la unam que ha sido admitido en el SNI representaba, en 1994, una tercera parte de los integrantes del sistema.
 

Abstract:

The impact of assessment programs on research workers, particularly those within the sin (National Researcher’s System) since its establishment, has generated the emergence of diverse studies and analysis on this topic. Our aim in this article is to contribute with the necessary information to delve in this issue, in relation with the repercussion of these programs on the processes concerning the task of inquiring, as well as on the life of academic communities. For this purpose, several interviews were carried out with research workers from institutes and research centers of the National University of Mexico (unam). This task gave us the opportunity to have access to significant and varied data, since the research subsystem programs of unam cover almost all fields of knowledge: scientific, humanistic and social; aside from the fact that unam´s academic faculty admitted in the sin, represented, in 1994, one third of the total number of the system’s members.



 

Antecedentes de programas para evaluar la investigación
 

Las políticas de modernización universitaria en México tienen como eje la evaluación, esta práctica invade la totalidad de las tareas académicas. En primer término es conveniente tener en cuenta que en nuestro país, los programas de evaluación se han generalizado a partir de su desarrollo ligado al ámbito de la investigación. A fines de los setenta, los Programas indicativos del Conacyt evaluaban algunos de posgrado buscando analizar la formación que cada uno promovía para la investigación en su disciplina, así los programas de maestría se empezaron a considerar como estudios cuyo sentido final es formar investigadores.1
 

    Sin embargo, es con la creación del Sistema Nacional de Investigadores, en 1984, en el que se establece una nueva modalidad de evaluación del trabajo académico estrechamente vinculada con las remuneraciones del personal. El SNI constituye el punto de partida tanto para la implantación de un sistema merit pay, así como para la generalización de nuevas prácticas de evaluación ligadas a la productividad, las que finalmente se expresan en una retribución económica para quienes son “evaluados favorablemente” en estos sistemas y conforman un nuevo elemento de “prestigio académico”.
 

    Estos programas se aplican en el contexto del deterioro salarial generado por la crisis económica de los ochenta,2 problema que acentuó una “fuga de cerebros”, esto es de personal con doctorado y becarios en el extranjero que buscaron mejores condiciones de retribución económica tratando de permanecer en los centros de investigación del primer mundo; esta “fuga” también se expresó en algunas áreas por el abandono de las tareas académicas y un desplazamiento hacia sectores industriales que ofrecían mejores retribuciones económicas, mientras que en otros campos del conocimiento proliferó la práctica de asumir diversas actividades remuneradas. Sin embargo, debemos reconocer ante la tenue recuperación económica de principios de los noventa que el deterioro de los salarios académicos también es una manifestación de una posición gubernamental contra la homologación salarial de los académicos de la educación superior.
 

    En este contexto se crearon programas de incentivos económicos que significan un incremento diferenciado en los ingresos académicos. Estos se generaron desde la óptica de la productividad y la competencia, acorde con los postulados de la administración científica del trabajo –no hay que olvidar que los primeros programas de merit pay fueron desarrollados por Cooke, un amigo de Taylor, en 1910–3 y guardan una estrecha relación con un imaginario social ligado al neoconservadurismo que vincula sus resultados a una supuesta excelencia académica.
 

    La creación del Sistema Nacional de Investigadores en los ochenta es un reflejo del sistema de evaluación académica implantado en España a raíz de su integración a la Unión Europea, reproduce una serie de prácticas generadas en el sistema educativo estadunidense bajo la perspectiva de los programas merit pay, y constituye una forma de imponer la perspectiva de “evaluación” y “trabajo académico” que tienen algunos investigadores, en particular del ámbito de la física, que reivindican la “evaluación por pares” (peer review), como el único mecanismo que permite juzgar la validez de un trabajo académico.
 

    Posteriormente, y ante la contracción continua de los salarios de los académicos universitarios, bajo algunos presupuestos centrales tales como establecer un mecanismo para promover la deshomologación de los salarios o retribuir mejor a aquéllos que fuesen más productivos en su institución, se diseñó, en 1990, en la sep una estrategia para recompensar diferencialmente el trabajo, así se crearon los “Programas de estímulos al desempeño académico”, inicialmente pensados para ser otorgados en términos de uno a dos y medio salarios mínimos, a una proporción del 30% del personal.4 Su implantación obligó a las instituciones universitarias a definir los criterios y elaborar los reglamentos para normar su funcionamiento.
 

    Resulta necesario reconocer que la mayoría de los presupuestos adoptados para valorar el trabajo académico, la llamada productividad, surgieron de los criterios para la evaluación de los investigadores que se habían adoptado en el SNI, esto es, la tarea del académico universitario que realiza múltiples funciones en relación a la docencia: preparar un laboratorio básico, dar asesorías a estudiantes del primer semestre sobre temas que los acercan a la investigación, asesorar tesis, participar en comisiones en relación con el funcionamiento de la licenciatura, etcétera, inicialmente no tuvieron cabida en los esquemas de productividad previstos.
 

    Los resultados de estos programas se emplean para establecer múltiples discriminaciones en la tareas de investigación, docencia y divulgación del conocimiento. Lo que genera la tendencia a considerar todas las tareas académicas (investigación, docencia y difusión) importantes y en este sentido exigir que todos los académicos muestren resultados en las tres áreas, lo que afecta los procesos de trabajo de cada una de las comunidades. Por otra parte, en los hechos se concede peso a los mecanismos para evaluar la investigación, ya que se tenía mayor claridad sobre ellos, de esta manera se da preponderancia a libros, artículos, ponencias, por sobre las actividades específicas de la docencia.

    La vinculación de los resultados de la evaluación a una retribución económica, en una etapa de un gran deterioro salarial, han contribuido a generar una serie de percepciones, valoraciones y comportamientos en las comunidades académicas que hasta el momento no han sido suficientemente indagados. A lo que habría que agregar lo “arbitrario”5 de los resultados obtenidos en virtud de la dificultad intrínseca para evaluar el trabajo académico, por cuanto sus resultados pertenecen a la esfera de lo simbólico y, por tanto, están profundamente signados por un peculiar proceso cualitativo.

    Si nos limitamos al ámbito de la investigación, sus resultados tienen un carácter eminentemente histórico, la realizada por pares no está excenta de una serie de prejuicios, que se reflejan tanto en la descalificación de los resultados que obtiene otro académico como en una generacional –la generación establecida frente a la nueva– o bien, de un grupo frente a otro. En los hechos –aunque no se ha estudiado– existe un cierto conflicto entre las diversas comunidades académicas para lograr “colocar” un evaluador surgido de ellas en las comisiones dictaminadoras del SNI.

    Reconocemos que el impacto de los programas de evaluación, en particular de los investigadores a partir de la implantación del SNI, ha generado diversos estudios y análisis.6 Nuestra intención, en esta aproximación es presentar información que contribuya a profundizar el estudio en relación con el impacto que tienen estos programas en los procesos que atañen al trabajo de indagación y en la vida de las comunidades académicas. Para ello realizamos entrevistas a investigadores de institutos y centros de la unam, lo que nos permitió la oportunidad de acceder a una información variada y relevante, dado que en el subsistema de investigación de la Universidad se abordan prácticamente todas las áreas del conocimiento: científicas, humanísticas y sociales; a la vez, que el personal académico de la unam que ha sido admitido en el SNI representaba, en 1994, una tercera parte del total de integrantes del sistema. De manera que de los 5 mil 879 investigadores del SNI, mil 921 (el 32.6%) son de la unam.7 Consideramos que sus opiniones son relevantes para analizar los procesos de evaluación de la investigación.

Algunos presupuestos metodológicos

    Esta investigación se apoya en premisas de la psicología social, en particular en una teoría social de la subjetividad, que nos permite enlazar dos conceptos fundamentales: subjetividad, como elemento esencial en la constitución del ser humano, con una dimensión histórico social. Se puede afirmar que las ciencias humanas contemporáneas giran en torno a la construcción multidisciplinaria del concepto subjetividad, elemento constitutivo de cada actor social, que le permite asignar sentido, establecer una interpretación de lo que lo rodea, estas formas de “significación” permiten al ser humano expresarse y constituirse como tal, representan una forma de articulación entre lo interno y lo externo. Pero precisamente, es la historicidad, su relación con el medio social el que contribuye notoriamente a formar las pautas que el sujeto defiende en su fuero interno, así el ser humano de finales del siglo xx, tiene formas de sentir y pensar muy distintas a la de sus congéneres de principios de siglo. El ser humano que vive en Japón, en Europa o en un país latinoamericano experimenta formas de sentir y pensar diferentes, tiene gustos “propios”, esto significa que la subjetividad –que finalmente pertenece al fuero de lo íntimo– se construye socialmente. Por ello nos apoyamos en algún momento en el concepto representación social (Moscovici).8

    Por su parte nuestro instrumento de indagación es la entrevista a profundidad9 o entrevista abierta. La construcción de su guión –que no son preguntas de cuestionario– tiene la finalidad de permitir pautarla a cada entrevistado, construir la información en el acto mismo de la entrevista. Se trata de promover una producción reflexiva al entrar en contacto con el sujeto. Reflexión que le permite conectar sus vivencias, valoraciones y formas de conceptuación en un mismo acto verbal. Captamos esta expresión verbal, pero cada sujeto articula in situ tales vivencias, valoraciones y conceptuaciones. Así, la entrevista es un espacio para que el sujeto construya una forma de interpretar un fenómeno –en este caso sus percepciones y valoraciones frente a la evaluación– y nosotros podamos captar esta construcción para trabajar con ella.

    En este artículo presentamos un reporte circunscrito al caso de los académicos que se dedican, fundamentalmente, a labores de investigación en la unam. Nuestro estudio en general subdividió a la población de académicos universitarios en dos grandes grupos: 1) de acuerdo a su nombramiento en: investigadores y docentes y 2) por su especialidad en: humanidades y ciencias sociales y exactas o naturales. En el reporte tomaremos opinión de algunos académicos que tienen nombramiento de docentes –esto es que su adscripción es en facultades y escuelas– pero que por pertenecer al SNI, se encuentran desarrollando actividades fundamentales de investigación.
 

    La información que presentamos responde a las 81 entrevistas que realizamos de la siguiente forma: 55 a docentes, 18 a investigadores y 8 a académicos que participan o han participado en actividades de evaluación. Se ha trabajado con académicos de las facultades de: Filosofía y Letras, Ciencias, Química y Psicología. En los institutos de investigaciones de: Física, Matemáticas, Antropológicas, Filológicas, Economía y en los centros de Ecología y Estudios sobre la Universidad.10
 
    Los entrevistados tienen una antigüedad promedio de 20 años, mientras que existe una dificultad para tener acceso a académicos de tiempo completo con una antigüedad menor de 5 años; dado que los jóvenes con este nombramiento, en la unam, parecen una “especie en proceso de extinción”. El reporte refleja solamente algunas de las interrogantes que constituyen nuestra aproximación, su versión más extensa se encuentra en proceso de conformación.
 

Análisis de la información obtenida

Las entrevistas ofrecen información valiosa sobre una diversidad de temas, sin embargo en este avance sólo presentamos información sobre dos de ellos: a) recepción del programa y b) efectos entre los académicos.
 

a) Recepción del programa
La primera percepción que surge frente a este tema es que los investigadores rechazan el programa, existen afirmaciones tajantes al respecto:
Estoy completamente en contra de los nuevos sistemas de evaluación, la Universidad ya tenía su sistema de evaluación, si necesitaba mejorarlo lo hubiera hecho, abrir más categorías, el trabajo académico se debe evaluar cada tiempo, pero estoy en desacuerdo con el sistema de estímulos, no va tras la excelencia, el SNI que responde a que los salarios son muy bajos, es una manera de regresar al trabajo a destajo.11


    Existe un reconocimiento que aquellos académicos que han solicitado su ingreso al programa no es porque estén de acuerdo con el mismo, sino que la contención de los salarios los ha obligado a participar:
 

Primero dije no voy a caer en esto, no presenté mis papeles, luego me di cuenta que era la única forma de tener una entrada extra, porque vivo exclusivamente de mi sueldo en la unam.12


    Otros investigadores reconocen que la implantación del programa fue benéfica, es otra forma de representar el problema salarial acentuando, fundamentalmente, su posible beneficio:
 

Ha beneficiado económicamente a muchísima gente, creo que fue una acción buena para romper esos salarios tan bajos.13


    Es necesario reconocer que hay quien considera que con la implantación de estos programas se está valorando el trabajo que cada uno realiza, siempre bajo la necesidad de un mejor salario:
 

Ante la carencia de otras cosas lo veo bien, porque finalmente lo que uno está buscando es que le remuneren lo que uno trabaja.14


    Sin embargo, esta afirmación, muy inicial en la entrevista es inmediatamente contradicha en los momentos posteriores de la misma:
 

El programa de estímulos es un paliativo de una situación mal pagada,... la excelencia y desarrollo deben provenir de que se nos pague bien... algo que va a promover la calidad de la investigación es que nos paguen bien ... estamos como en la inquisición, si publican le vamos a dar...15


    Es de notar que una constante en la población entrevistada es que los académicos universitarios, trabajan seriamente y trabajan mucho:
 

Si uno tuviera que trabajar más para subir de nivel, pero yo trabajo muchísimo... no puedo trabajar más de lo que estoy trabajando.16


    De tal manera, que es el deterioro salarial y la posibilidad de acceder a una mejor remuneración lo que hace que el personal académico participe en estos programas. Sin embargo, la evaluación de los académicos a partir de los resultados de la investigación es considerada por los propios evaluados como una “violencia sobre sus procesos” naturales de trabajo. Aun quienes defienden el programa –los menos– lo hacen solamente argumentado el beneficio económico.
 

b) Efectos del programa en la comunidad académica
Un elemento muy importante –quizá el central– en la implantación de los programas de evaluación vinculados a una percepción económica es el efecto que tienen en las comunidades académicas. Desde la puesta en marcha del programa, el “malestar” que causa entre investigadores y profesores tiene muy diversas manifestaciones: unas observables a partir de varios “editoriales” que aparecen en los periódicos, en los tiempos cercanos a este proceso; otras mucho más “silentes”, que emergen en los “pasillos”, “cubículos” y diversos espacios de interacción del personal en centros e institutos de investigación. La molestia y la inconformidad ante el programa, principalmente, ante los resultados obtenidos es calladamente perceptible.

    En nuestra indagación, sin lugar a dudas, el tema de efectos del programa en los académicos fue el que más riqueza de expresiones tuvo de parte de nuestros entrevistados, de suerte que observamos una “compulsión” o necesidad de hablar, referir experiencias, indicar causas. Un análisis cuidadoso del material que obtuvimos nos permite inferir, con claridad, diez temáticas que emergen vinculadas sus efectos entre los investigadores, entre ellas se encuentran unas referidas sólo al “malestar” que provocan, aunque emergen otras más que se relacionan con las condiciones y posibilidades en las tareas de investigación. Dadas las circunstancias de este informe preliminar procederemos a presentar, brevemente, algunos aspectos relevantes de las cuatro que consideramos más importantes: frustración, competencia, deterioro de la investigación y descuido en las publicaciones.

Frustración

Este es, quizá, uno de los efectos más problemáticos del programa. De hecho, las diversas teorías organizacionales plantean la necesidad de que en toda organización exista un efecto de satisfacción como resultado de la implantación de medidas que tiendan a lograr un mejor compromiso con la empresa y con el trabajo. Desde nuestra perspectiva el “talón de Aquiles” de este programa es que, si bien los académicos participan en el mismo por una necesidad económica, a la vez, reconocen que la recepción de resultados provoca una gran frustración en sus comunidades. Desde un punto de vista organizacional la frustración lejos de promover el compromiso con la institución y la creatividad en el trabajo se convierte en un elemento que lo deteriora y que (auto)destruye la imagen de los académicos.

    Un académico que fue entrevistado con su grupo de investigación, se expresó en los siguientes términos:
 

Nos han des–trui-do es ver-gon-zo-so... primero nos dividen, luego a unos cuantos les damos SNI, ahora les agregamos estímulos y peléense por ellos, entonces no podemos unificarnos.17
Hay una gran frustración en el personal, el trabajo académico es muy heterogéneo... hay campos donde la producción es más rápida... pero como se compite por un salario ... esto produce una frustración gratuita. Esto es uno de los efectos más graves ... pero ¿cómo mides la frustración?18


    Este tema que es mucho más recurrente de lo que aparece a primera vista, paradójicamente no sólo es visto sobre los resultados personales sino sobre los efectos que los mismos tienen en comunidades de investigación. Un investigador emérito expresó:

En lo particular no tengo ningún resentimiento soy de los más favorecidos, tengo niveles altos, pero mis compañeros han sido golpeados, definitivamente están lastimados porque no se sienten reconocidos, ahora su objetivo es sacar dos artículos en revistas internacionales, no avanzar en conocimientos, no resolver un problema... se ha acabado con el motivo fundamental del científico.19
Se puede observar cómo este elemento en la recepción de resultados afecta directamente el trabajo académico.

Competencia

Un efecto directo del programa es la generación de una serie de procesos de competencia en un campo donde quizá debería privar mucho más la colaboración, el intercambio y la discusión.
 

Un académico es académico porque no quiso estar en competencia... si hago historia de la literatura en Argentina y mi compañero de la literatura en Colombia no estamos en competencia, estamos en complementación.20


    Aunque desde un punto de vista opuesto, mucho más ligado a la administración, se plantea la importancia de que los académicos compitan entre sí:

Hoy en día quien quiera vivir mejor tiene que competir, tanto en el SNI, como en el pride, todo es competir, si alguien quiere mejorar económicamente tiene que competir y para competir tiene que hacer las cosas bien.21
    En general, los académicos entrevistados no comparten esta visión, por el contrario consideran que esa competencia ha deteriorado el ambiente de trabajo:
Lo que han generado es una competencia al interior de las dependencias, una competencia mala, un ambiente de trabajo malo ... es como si les dijera a los alumnos en este semestre voy a dar dos mb, tres b, cinco s y ocho na, ahora compitan, ahora peleénse.22
    En este caso se reconoce que el efecto de esta competencia consiste en desconocer el trabajo del otro:
Lo más terrible es que ni siquiera se trata de que uno diga mi trabajo es bueno, sino lo que se tiene que hacer es decir que el trabajo del compañero es malo, que el mío es mejor... porque esa es la competencia, porque tengo que quedar arriba.23
 
Lo que se ha dado es un proceso de competencia que ha creado un clima frío, bastante malo, ha hecho daño... los investigadores no quieren hacer nada para la universidad que no sea aquello que directamente les da puntos.24


    Es innegable que la creación de la cultura exige que se promueva no sólo el intercambio y discusión profunda de ideas, aproximaciones y resultados sino, necesariamente, la colaboración desinteresada de los otros académicos en la tarea de investigar. Son esos espacios de discusión, tales como seminarios, encuentros, coloquios llevados a cabo en un espacio restringido de académicos, los que favorecen el rigor. El riesgo de los procesos de competencia y descalificación que se están generando, como efecto de los programas de “pago al mérito” es deteriorar las condiciones que exige esta actividad.
 

Investigación

La investigación como tarea sustantiva de los académicos también se ha visto seriamente afectada. Es significativa la opinión de múltiples miembros de la comunidad en relación a cómo los procedimientos, los requisitos y los tiempos de los programas para calificar el desempeño académico afectan notoriamente tanto la selección de temas y problemas de indagación, como la profundidad con la que éstos se puedan realizar.

    En una lectura del material, sobresale la opinión sobre la falta de audacia para seleccionar nuevos temas de investigación, diversos entrevistados expresan:
 

    Una desventaja es que uno es menos audaz en sus proyectos de investigación, es decir buscas preguntas que puedan ser respondidas en un tiempo más breve y que puedan tener un círculo de publicación rápido.25


    El tema se encuentra estrechamente vinculado con la publicación, por ser ésta “el criterio” a partir del cual se “juzga” la productividad y el “valor” de un investigador. Esto lleva a varios entrevistados a reconocer que los nuevos proyectos que generan tienen que adecuarse a estos tiempos, en detrimento de las posibilidades o desarrollos de los mismos.
 

    Si en este momento quisiera lanzar un nuevo proyecto de investigación, tendría que pensarlo muy bien, porque significa interrumpir mi labor productiva un par de años, para empezar a prepararme en una nueva dirección, si tuviera en vista un problema realmente importante, trascendente que me implicara ponerme a trabajar dos, tres, cuatro años para estudiarlo, no puedo, me sacan del SNI, me sacan del programa, me quedo sin apoyo.26


    Lo significativo de esta expresión es cómo aparece reiterada en diversos campos del conocimiento, de manera que un académico expresa:
 

Soy arqueólogo, cada nuevo proyecto me exige un año para estudiar la bibliografía sobre un sitio, de esto sólo puedo entregar un artículo sencillo... luego tengo que ir a una o dos temporadas de campo... posteriormente, en mi mesa tengo que estudiar los materiales recabados, es hasta después de tres o cuatro años que mi proyecto empieza a dar resultados.27


    Junto con estos efectos, emerge otro problema, la investigación se ve tensionada por procesos de angustia. No se dispone de tiempo para desarrollar un tema, recrearlo, reconstruirlo. De alguna forma la investigación, como acto creador, lleva implícita una cierta condición “lúdica”, una vivencia interna íntimamente asociada al rigor conceptual y metodológico va generando el desarrollo de ideas y resultados desconocidos, impensados y que precisamente son los que marcan el avance en el conocimiento. Por el contrario, los tiempos limitados y la exigencia de mostrar un resultado en un plazo perentorio, crean una condición de angustia que puede paralizar el proceso creador.28 Este es un tema al que los investigadores destacados le dan particular importancia:
 

    No se produce a pasto, el trabajo creativo requiere de tranquilidad, de condiciones para pensar, no de condiciones para angustiarnos, en esto nos han metido, esto no se ha entendido, para crear ideas, para crear conocimientos se requiere tiempo, calma, tranquilidad, y no una presión de que si no produzco un trabajo en seis meses, me sacan, esto no puede ser.29


    Se puede resumir que la implantación de programas de “estímulos al rendimiento”, afecta negativamente la estructura de la investigación, ya que dificulta la posibilidad de abordar temas significativos, importantes que reclamen de un trabajo a mediano plazo; impide, asimismo, asumir el riesgo de una idea audaz de la que no necesariamente se puede estar seguro de los resultados en determinado tiempo y, simultáneamente, genera condiciones de angustia que lejos de posibilitar el trabajo académico, contribuyen a su deterioro y estancamiento.
 

Publicaciones

Un tema que va de la mano en la problemática relacionada con la profundidad y originalidad de una investigación es la publicación, como un resultado de la actividad académica, aunque no el único, Béjar30 ha mostrado cómo en el caso de las ciencias sociales los reportes para especialistas y para tomadores de decisiones constituyen un resultado muy importante, no necesariamente considerado como criterio de evaluación.

    Las presiones sobre los tiempos de la publicación constituyen uno de los efectos negativos de la puesta en funcionamiento de estos sistemas de evaluación. Los entrevistados manifiestan que viven una presión para publicar:

    Tengo incluso proyectos que he tenido que adelantar un poco, redactar algo antes, simplemente por la necesidad que uno tiene de publicar. Este programa afecta el ritmo natural de la investigación y conste que a muchos nos gusta el trabajo que hacemos.31

    Esta idea en ocasiones se expresa en forma más abrupta “publicar por publicar, tiene el riesgo de hacer que la originalidad del trabajo sea un problema secundario:
 

    Hoy la meta es publicar dos artículos en revistas internacionales, no avanzar en los conocimientos, no es resolver un problema,.... es publicar dos artículos y es lo que están haciendo con todos.32


    La dificultad de profundizar en una temática es referida como el obstáculo para elaborar trabajos que requieran un esfuerzo mayor de profundidad y continuidad. Este es el caso de los libros en el ámbito de las ciencias sociales y humanidades, en este caso se reconocen dificultades para emprender esta tarea.
 

    Produzco artículos como loco, eso no es el problema, el problema es que quizá valdría la pena que me sentara e hiciera un libro, este sistema no me ayuda a producir un libro, eso en humanidades es grave. 33


    Otros mecanismos de “dosificación” de la publicación han surgido frente a las formas de calificar en este programa:
 

   Tengo un libro terminado, pero voy a publicar cada capítulo como artículo. Por un libro me dan 3 mil puntos, por cada artículo mil quinientos.34


    La publicación es, finalmente, el elemento a partir del que se valora –e incluso asigna un puntaje– al trabajo del investigador, quizá es el espacio privilegiado en el que se observa la gestación de nuevas prácticas académicas, para cumplir la meta –aspiración del SNI y del mismo programa– de elevar el rating de las publicaciones. Un académico detalla la variedad de deformaciones que se están gestando en relación con este punto:
 

    El programa exige cosas, pero los ritmos de trabajo no son así. Los investigadores han generado estrategias para enfrentar lo que se está exigiendo. Algunos colegas se unifican y cada quién pone a otro colega en sus artículos, otro caso es refritear, repetir información en artículos para diferentes revistas...lo publican en una revista de Canadá y en otra de Bangladesh...esto no tiene sentido cuando se tendría que estar publicando información de calidad en tiempos más largos, de acuerdo a cada disciplina.35
    Quizá, el problema básico del programa sea la concepción administrativa que subyace en la gestación de los sistemas merit pay, no hay que perder de vista que éstos surgieron como parte de la estrategia “taylorista” para identificar variables de productividad que justificasen la diferenciación salarial. Estas variables, convertidas en grandes indicadores, se han generalizado a las diversas ciencias y disciplinas, violentan los procesos de producción académica dentro de todas ellas, puesto que incluso los investigadores reconocen que los diversos temas que existen en una disciplina requieren de tiempos diferentes para materializarse en un producto. Si Taylor afirmaba que “el obrero es un haragán a menos de que se le vigile”,36 los programas de merit pay, parecen surgir del presupuesto de que “el académico es un haragán a menos de que publique”.

    Los efectos que el programa tiene en el ámbito de las publicaciones quizá inviten a pensar en un replanteamiento de mayor fondo por el deterioro que puede causar en las tareas de investigación.
 

A manera de conclusión

Los datos que presentamos en este informe tienen un carácter preliminar y parcial. Múltiples temáticas exigen ser abordadas desde otras ópticas: la gestación del programa, los criterios de evaluación de la física y su generalización hacia las formas de evaluar la investigación, los procesos de evaluación realizados, la exigencia de actividades de docencia para los investigadores, el impacto en los académicos jóvenes son, entre otros, temas sobre los que estamos realizando el análisis para profundizar en nuestra investigación. Sin embargo, la información presentada en este avance ya invita a valorar algunas consecuencias del programa.

    No debemos perder de vista que las teorías organizacionales y las que postulan el planteamiento de la calidad total sostienen que el grado de satisfacción y clima agradable de trabajo constituye un elemento esencial en el incremento de la productividad de los trabajadores. La evidencia que obtenemos invita a pensar que los efectos de estos programas en los académicos son de otra índole, mucho más cercanos a sentimientos negativos: desilusión, incomodidad, desencanto y frustración. El clima de competencia que se gesta en las comunidades académicas, vinculado a la dificultad para establecer investigaciones de envergadura y a mediano plazo, pueden causar un efecto de deterioro significativo en los procesos académicos. Las publicaciones pueden quedar circunscritas a un nuevo ritual en el mundo académico que obstaculice la misma tarea de investigar.

    Llama la atención que en un ámbito en donde la originalidad, la creatividad y la capacidad lúdica necesitan entrecruzarse, las presiones, los sentimientos de angustia, la valoración de mercado sobre los “puntos” que se pueden obtener haciendo tal o cual actividad, sean los elementos que estén centrando el trabajo académico. Parece que una exigencia de los nuevos programas es que los investigadores se dediquen a planear sus publicaciones, parafraseando a un entrevistado el problema se convierte en un “dime cuánto publicas y te diré quién eres”.

    La evaluación del trabajo académico se ha implantado en el país, para ello se ha recurrido, fundamentalmente, a un esquema aplicado a principios de siglo en Estados Unidos, bajo la perspectiva reconocida como merit pay, la cual a partir de los sesenta se ha incrementado con propuestas denominadas peer review. Estos mecanismos de evaluación parten del presupuesto que promueven el trabajo de investigación, porque se basan en un reconocimiento “objetivo” de las metas que los académicos han asumido y de los resultados de su producción intelectual.

    Esta modalidad de evaluación está modificando las pautas de comportamiento de los investigadores, sin embargo, los sujetos evaluados, en particular aquéllos que ya tienen una trayectoria establecida, señalan cómo los criterios de funcionamiento de estos programas generan efectos que se pueden considerar negativos para la dinámica del trabajo intelectual. Al rechazo sobre estos programas es necesario añadir la dificultad para establecer una evaluación objetiva, debido que al interior de las diversas comunidades científicas existen divergencias conceptuales y metodológicas.

    La generalización del esquema del pago al mérito en el sistema de educación superior mexicana, no respetó una característica que tuvo en Estados Unidos, país en el que tales retribuciones no son mayores al 10% del salario, en nuestro caso, los montos que se pueden obtener en estos programas llegan al equivalente de las dos terceras partes del ingreso de los académicos.

    Esta variedad de situaciones permite comprender por qué un conjunto de académicos rechaza o vive con conflicto la aplicación de tales programas.


Notas:

1 Tema polémico, puesto que existen áreas de conocimiento donde los estudios de posgrado tienen la finalidad de promover una especialización o profundización en un campo de conocimiento, o bien, desarrollar nuevas habilidades para una determinada práctica profesional.

2En este punto, hoy es indispensable analizar las nuevas tesis implantadas por el neoconservadurismo de que la crisis de salarios de los académicos es el resultado directo del crecimiento (la llamada masificación) de nuestras universidades. En esta perspectiva no se toma en cuenta ni la crisis económica, como crisis global del sistema financiero de occidente, esto es, como una crisis de formas injustas de relaciones económicas entre los países desarrollados y los en vías en desarrollo y las crisis políticas derivadas de los intereses económicos de los primeros, así como tampoco hace referencia al ascenso de un planteamiento neoliberal a partir del que se justifica un “nuevo” Estado –o quizá sólo una “Corporación”– nacional, mucho más ligado a la eficiencia económica, que al desarrollo social.

3Cfr. Barrow, C. “Reconstrucción de la educación superior estadounidense” en Ibarra Colado, E. La universidad ante el espejo de la excelencia. Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa, México, 1993, p. 26.

4 Cfr. “Anexo”, Modernización de la educación universitaria en Cuadernos de la modernización educativa, núm. 5, sep, México, 1991.

5“Arbitrario” es una categoría que hemos elaborado para destacar la independencia que existe en la evaluación entre una valoración expresada en un resultado (calificación en el aprendizaje, nivel del pride o del SNI en este caso) que es imposible que se corresponda completamente (como tornillo-tuerca) a un proceso cualitativo (el aprendizaje en un caso, el trabajo académico en otro). Arbitrario no es lo mismo que arbitrariedad. Cfr. Díaz Barriga, A. Didáctica y currículum. Nuevomar, México, 1984, cap. v.

6Tal es el caso de los reportes que Salvador Malo presentó sobre la conformación del SNI, en la revista Ciencia y Desarrollo, también son importantes los “Datos del SNI”, publicados sólo como gráficas en el núm. 9, 119, vol. xx, de noviembre-diciembre de 1994. Entre los análisis realizados cabe destacar: Ibarrola, M. “Evaluación de la investigación en ciencias sociales: las preguntas clave” en Avance y perspectivas, vol. l3, cinvestav, ipn, México, mayo-junio, 1994, pp. 161-174. Así como las diversas valoraciones de quienes han formado parte de las comisiones evaluadoras del sistema: Cerejeido, M “Evaluación académica” revista Academia, Academia Nacional de la Investigación Científica, enero-febrero, 1994 pp. 5-8. Peña, G. de la “Algunas dificultades en la evaluación de los científicos sociales” en Avance y perspectivas, vol. 12, cinvestav, ipn, México, julio-agosto, 1993, pp. 221-227. Es significativo el estudio que realizó Estela Morales sobre las publicaciones que tienen miembros del SNI nivel III en el área, bajo el título “La información científica y la investigación humanística” en Investigación Bibliotecológica, México, 1987, pp 30-40. Béjar, R. “La evaluación académica del SNI. Algunas consideraciones y consecuencias” Presentado al Consejo Técnico de Humanidades, unam, junio, 1994. También merece mencionarse el estudio de Ibarra Colado, E. “Evaluación burocrática: entre la calidad y el utilitarismo. Análisis de los mecanismos de control del desempeño docente”, ponencia presentada en el Seminario de Análisis de Política Educativa. Fundación snte, México, 1994.

7SNI, “Datos 1994”.

8Moscovici, S. El psicoanálisis, su imagen y su público. Huemul, Buenos Aires, 1979.

9Díaz Barriga, A. “La entrevista a profundidad” (Anexo) en: Empleadores de Universitarios. Un estudio de sus opiniones. cesu-unam/m.a. Porrúa, México, 1995.

10         Mientras que en el nivel básico se han realizado 141 entrevistas: 67 a maestros frente a grupo, 74 a directores e inspectores.

11           Entrevista Sdo45, p 1. Grado doctor, pertenece al SNI, categoría Titular b, recibe el pride más alto. (Area ciencias).

12           Entrevista Sin1, p 2. Grado maestro, categoría Titular b, recibe pride más bajo. (Area sociales y humanidades).

13         Entrevista Sin6, p 8. Grado doctor. Secretario académico. (Area ciencias).

14           Entrevista Sin12, p 1. Grado doctor, titular b, (Area de ciencias).

15         Entrevista Sin12, p 1 y 14.

16           Entrevista Sin1 p 4 y 5.

17           Entrevista Sdo51 p 21. Realizada a un equipo de investigación de cuatro académicos. El que habla enfatiza la separación de sílabas. Los académicos que integran el grupo tienen las siguientes características: a) Profesor titular a, nivel III, SNI nivel i; b) Profesor Asociado c, nivel ii; c) Profesor Asociado b, nivel ii; Profesor Asociado a, nivel i. Profesor c (Area ciencias).

18         Entrevista Sdo45, p 1.

19         Entrevista Sin4, p 5. Grado académico Doctor, Investigador Emérito, SNI nivel III (Area ciencias)

20         Entrevista Sin10, p 4. Grado académico Doctor, Investigador Titular c, SNI nivel III (Area humanidades y ciencias sociales).

21         Entrevista Sin6 p 12.

22         Entrevista Sdo51. Profesor a, p 1 y 17.

23         Entrevista Sdo51. Profesor c, p 16.

24         Entrevista Sin4, p 3.

25         Entrevista Sdo45, p 1-2.

26         Entrevista Sin4, p 3.

27         Entrevista Sin10, p 8.

28         Cfr. Anzieu, D. Psicoanálisis del proceso creador, Buenos Aires, 1973.

29         Entrevista Sin4, p 8.

30         Béjar, R. Op cit.

31         Entrevista Sin12, p 7.

32         Entrevista Sin4, p 5.

33         Entrevista Sin10, p10.

34         Comunicación personal al realizar un intercambio sobre el tema de esta investigación con un profesor de tiempo completo. Junio de 1995.

35         Entrevista Sin12, pp. 5-6.

36         Taylor, F. Administración científica del trabajo, México, 1970 (1a ed. 1910).


* Investigador Titular y actualmente director del Centro de Estudios sobre la Universidad de la UNAM. Correo electrónico: adb@servidor.unam.mx